domingo, 31 de mayo de 2015
Sobre la oscuridad
Tengo la sensación de que a veces no veo. Como cuando cortaban la luz en casa esas noches de verano y estaba en el baño. Una sensación asfixiante y de terrible soledad en el baño a oscuras. El aire denso y húmedo de la ducha que tenía que cerrar a tientas. Los vidrios de mis anteojos empañados pero sin poder ver nada. Hasta que me acostumbre y pueda encontrar el picaporte de nuevo y salir. Pero podía quedarme unos segundos más a ver si la luz volvía. Pero no, aunque ya me había sentado en el inodoro, la claridad no iba a volver. Tenía que salir a buscar algún encendedor o un fósforo para volver a la normalidad con algunas cuantas velas. Y hacer de cuenta que nada me daba miedo. Nada me da más miedo que la oscuridad. O sí, tal vez sea la oscuridad y saber que no hay velas, y que me voy a quedar sentado ahí en el inodoro hasta que vuelva la luz. Aferrado a esa esperanza que nunca se pierde. Respirando y a veces llorando, contando los minutos, cantando para mis adentros, cerrando los ojos para no ver que no veo. Y así es siempre, siempre que se apaga la luz.
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